Hunter


-¿No te gusta la música?

El cazador se quedó pensativo durante un momento, con la mirada perdida en algún punto frente a él. Tenía los labios despegados como si quisiese hablar y las palabras se negasen a hacer acto de presencia.
Es difícil describir los sonidos con palabras.

-Me gustan los tambores, la percusión. Me recuerda el sonido de las patas de los animales al golpear el suelo cuando corren, o las mías propias. Me gustan los ritmos que baten como el latido del corazón, el pulso que se acelera homogéneamente a medida que te acercas a tu presa. Me gustan los instrumentos de viento, que suenan igual que el aire frío soplando entre los altísimos árboles. Un silbido tenso e intermitente, emocionante. Un canto frío y metálico, solitario y letal. Y la emoción creciente mientras corres guiado por un instinto certero pero inefable. Hasta que te encuentras frente a frente con tu oponente y la tensión desaparece y se libera la pasión, el impulso de la naturaleza. Es como salir del bosque a un llano blanco inundado por los rayos del sol después de pasar excesivo tiempo en la oscuridad de los árboles. Y si sales vencedor, todo vuelve a empezar, buscando constantemente.

Era hermosa y real aquella forma pura de comprender la música. Aquella era su música y la de nadie más, parte de su ser.

Donde uno era sofisticado, ambiguo e ingenioso;
el otro [el cazador] era natural, instintivo y sincero.

No Future


Así que éste es el plan. Quedarse tirado en la cama hasta que el aburrimiento se vuelva insoportable.

Tantos planes, tantos sueños… perdidos entre las sábanas. Qué desilusión.

El hastío de arrastrarse sin llegar nunca a ninguna parte. Disfruta del viaje te dicen. Disfruta de la incertidumbre, de la soledad, de la monotonía.

Y yo sólo me arrebujo en el calor de las sábanas porque estoy cansada, cansada de luchar por algo que no puedo tocar ni ver. Algo que es efímero y escurridizo como el humo de una chimenea. Cansada de luchar por alguien que está más muerta que viva…

 

“I will be the one to brake my heart
I’ll be the one to hold the gun”

13 de Marzo de 2014


Fotograma de la película Fight Club

Fotograma de la película Fight Club

Y entonces desperté.
Y supe como se sentía exactamente el narrador de esa película tan vertiginosa que es el Club de la Lucha al final, frente a aquella enorme ventana.
Estuve obsesionada con esa película durante meses. Y ahora simplemente se ha convertido en un recuerdo. Algo obvio.
Y esa fascinación que siempre he tenido (y siempre tendré, supongo) por la auto-destrucción se desvaneció. Por un instante me sentí confundida, sin rumbo, vacía. Es una sensación extraña, cuando llevas mucho tiempo bajo presión. Casi asusta. A veces los sentimientos negativos pueden ser grandes canalizadores de la energía, no tan buenos como los sentimientos positivos, pero sin duda mucho mejores que la quietud del vacío.
Y sin embargo, la soledad es placentera; y necesaria.